Pregón Semana Santa Andorra 2022 pronunciado por Eva Ortiz Tomás

09 Abr 2022

¡¡¡Buenas tardes a todos!!!

Corporación Municipal, Presidente de la Ruta, Presidenta y miembros de la Junta Local de Semana Santa, Sr. Párroco, Sr. José Angel Aznar, representantes de todas nuestras cofradías, familiares y amigos de diferentes lugares que habéis querido acompañarme en este día tan especial.

En primer lugar, quisiera dar las gracias a Aitor y Fina Carmen por su ayuda y paciencia. Agradecer también a la Escuela de Tambores y Bombos su gran labor desinteresada en los más pequeños que al final son nuestro futuro y significan el mantenimiento de lo nuestro, de nuestras tradiciones. Gracias a todos los organizadores de la Semana Santa Andorrana, porque creo que su trabajo los últimos años ha hecho que todos nos sintamos cada día un poco más orgullosos de nuestra Semana Santa.

Por último, me gustaría dedicar el pregón a mis padres y parte de mi familia que no ha podido venir por distintas razones: a mi tío José Carabias, que se nos acaba de ir, a mis abuelos, que seguro estarían orgullosos de su nieta y a mi chica, que estudia fuera y tampoco está.

Muchos sabréis que soy la pregonera más afortunada de cuantos ha habido, ya que mi reinado (si podemos llamarlo así) ha durado más que ninguno debido a un imprevisto mundial que acaeció pocas semanas después de mi nombramiento hace ahora ya dos años.

Todavía recuerdo cuando me llamó Aitor para explicarme que había salido elegida. Nunca olvidaré eses momento … Estaba tomando unas croquetas en el Doña Casta (bar emblemático del tubo de Zaragoza) con mis amigas montañeras, que por cierto me acompañan también hoy.  No me lo podía creer … Yo que había viajado y vivido por tantos lugares de España y del extranjero, ahora estaba a un tiro de piedra de mi pueblo (a sólo 100 kilómetros) y había sido la elegida, entre cientos de andorranos ausentes, LA PREGONERA DE LA SEMANA SANTA ANDORRANA y entonces pensé que era el regalo de cumpleaños más bonito que nadie pudiera tener a los 50. ¡Ahhh por cierto!, la croqueta se me atragantó.

Estos dos años me han servido para tomar conciencia de mi cargo. Quiero deciros que me siento profundamente ilusionada y emocionada y que intentaré cubrir las expectativas sobre mi persona con el respeto que me impone estar en este atril del Altar Mayor de nuestra IGLESIA PARROQUIAL.

Me habéis dado el privilegio y una oportunidad única de ser pregonera después de este largo tiempo abarrotado de adversidad, tiempo de oración, tiempo de lágrimas, tiempo de soledad, tiempo plagado de ausencias…

Y ahora, cuando tocaba tiempo de esperanza, tiempo de felicidad, tiempo de “ya pasó “, llegan estos crímenes de guerra consentidos, …

A pesar de ello, disfrutemos del inmenso regalo divino que es la vida y vivamos “EL AQUÍ Y AHORA” porque HOY ES YA TIEMPO DE PREGÓN.

Permitidme una pequeña presentación para los que no me conozcáis.  Soy hija de Manuel Ortiz (minero, cazador y hombre de campo).  Aunque no nació en Andorra se siente andorrano casi cien por cien, no obstante, lleva ya más de 70 años aquí.

Mi madre, Pilar Tomás, nació en la calle del Pilar y se crio en una masía. Desde pequeña se dedicó a las labores del campo y a las ovejas.  Luego con sus padres y hermanos volvieron al pueblo donde conoció a mi padre, que con 15 años ya trabajaba en la Mina Innominada.

Yo fui la segunda hija de 4, también nací aquí al lado, a 2 minutos, en la calle Porvenir.  Don Casimiro, el médico, era nuestro vecino y tuvo a bien atender a mi madre en el parto en el lecho conyugal, de forma que no tuve que nacer en Alcañiz como era lo corriente en aquella época.

En la plaza San Blas (donde vivieron muchos años mis abuelos Martina “la Mansica” y José “El Greja”) es donde tengo mis primeros recuerdos sobre la Semana Santa Andorrana. Bajábamos todos los primos con los Yayos a la esquina con el Ayuntamiento, para ver pasar las procesiones. Cuando era muy pequeña, como es normal, tenía mucho respeto, miedo ¡diría mejor! a los encapuchados, que luego me hacían soñar y tener pesadillas.

Más tarde, con 8 años, recuerdo el mejor de todos los regalos de Reyes, “nuestro primer tambor”, y posteriormente, un vale para encargar la túnica a nuestra modista “La Lola“.  Mi madre, como todas las madres, repasaba cada año nuestra túnica y cosía siempre algún dobladillo de última hora.

En casa de mis abuelos, era donde guardábamos los tambores y bombos todo el año. Durante estos días, allí teníamos el cuartel general. Merendábamos entre procesión y procesión y acudíamos antes y después de cada acto a ponernos la túnica.  Mis abuelos se ponían como siempre en la esquina a vernos pasar, estaban orgullosos de sus nietos y de sus tambores.

Más tarde, llegó la primera noche sin dormir de Jueves Santo, los ensayos con la cuadrilla “Seleccionadora“ y los viajes de exhibición a distintas ciudades. Tengo un recuerdo especial de la actuación en Benicarló y en el Casino de Montesblancos.

Con 18 años dejé Andorra para estudiar y ya no podía ensayar antes de Semana Santa, como solía hacer, así que me dije a mi misma que intentaría acudir a nuestras Jornadas Nacionales allí donde fuesen, para alargar un poco la Semana Santa y practicar antes, y sí lo hice.  Durante muchos años ese fin de semana, 2 semanas antes del domingo de Ramos era sagrado para mí.  Por aquel entonces, vivía en Cuenca y Toledo y acudía junto con mi hermano Manolo y mi cuñada Susana a cualquier pueblo de Albacete, Murcia o Córdoba, donde tuviesen lugar LAS JORNADAS NACIONALES.  A veces, lo pensábamos en el último momento.

Tengo una anécdota en las Jornadas de Tobarra del año 2.000, y es que tuvimos que dormir en una tienda de campaña en una plaza del pueblo, porque no había ningún alojamiento disponible. Otro año, la Pili Garrido, me hizo un sitico en su cama porque no tenía otra opción para descansar un rato, ya que había acudido a la aventura y sin alojamiento. Todo por mi afán de tocar el tambor y empezar mi Semana Santa cuanto antes.

Un momento muy especial para mí fue, cuando en 2018, la TAMBORADA fue declarada “Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco, YO NO ME LO PODÍA CREER, dentro de ese ente de 22 pueblos con “rituales del toque del tambor”, estaba mi pueblo, Andorra y yo. Me sentía parte protagonista al conocer de primera mano a muchos tamborileros de otras partes de España que compartirían seguramente esta alegría conmigo.

Este año de nuevo, en las Jornadas Nacionales de Alcorisa, después de dos años de abstinencia, lo hemos vuelto a dar todo y hemos disfrutado de lo lindo.  Los grupos buscaron rincones de cobijo para seguir redoblando a pesar de la lluvia y el desfile de más de 3.500 tambores y bombos fue un éxito rotundo que terminó con la tradicional rompida de la hora.

A diferencia de muchos de mis antecesores, yo no soy de ningún PASO, sólo soy tamborilera y tengo más afición que destreza.  Gracias a muchos amigos y su paciencia, entre ellos Jesús “el Barbero”, que estará también por aquí, intento mejorar día a día.

Pertenezco a la Cofradía de los Tambores y Bombos, y destacaría el hecho de que la mayoría de los andorranos nos sentimos parte de ella. Recientemente mi gran amiga, también tamborilera, Olga González,  junto con Antonio Félez, han publicado “Mazas y Palillos”, que habla de los 40 años de historia de nuestra Cofradía.  Este libro, se hace indispensable para todos los amantes de nuestra Semana Santa.

Desde que me fui de Andorra, hace ya casi 35 años, han sido contadas las ocasiones en las que no he podido tocar el tambor.  Recuerdo cuando me operaron del hombro y de la muñeca, que no pudo ser.  Pero, incluso cuando vivía Italia hice lo imposible por llegar en autobús justo unas horas antes de romper la hora. Eran otros tiempos, y el avión no estaba al alcance de cualquiera.

En todos estos años y a pesar de la distancia, siempre he tenido presente la Semana Santa de Andorra, y la he vivido como un reencuentro familiar además de religioso. Tengo la suerte de que toda mi familia vive y trabaja aún en Andorra y hemos inculcado también a los pequeños el amor y devoción por estas fiestas.

Disfruto de una manera increíble durante estos días, rompiendo la hora y saliendo en las procesiones con familia y amigos.  Pertenezco a la cuadrilla “La Cochera”, desde donde aprovecho para tocar todo lo que puedo y vivir la Semana Santa intensamente.

Desde hace unos años, vivo en Zaragoza donde cada vez se oye más hablar de la RUTA DEL TAMBOR Y EL BOMBO.  Algunos de mis compañeros y amigos, ya han estado en Andorra durante la Semana Santa y todos ellos han quedado muy impresionados con los diferentes actos y procesiones. Quedan alucinados de como vivimos aquí estos días y de lo multitudinaria que es.  Muchos zaragozanos, sólo han oído hablar de otros pueblos de la ruta.  ¡Qué pena! les digo, no sabéis lo que os perdéis …

Les explico que en mi pueblo, además de los pasos, que son preciosos, somos muchísimos los que  nos vestimos con túnica negra y ceñidor rojo y acompañamos al Cristo de los Tambores y Bombos en las procesiones.  Mi pueblo Andorra, marca las diferencias en la zona, por la gran cantidad de participantes en todos los actos. Además, no hay distinción de edades, creencias ni estatus social. Son días muy emocionantes y todos los vivimos con gran fervor.

En muchas entrevistas me han preguntado qué es lo que más me gusta de la Semana Santa Andorrana.  Es muy difícil la respuesta, pero si tengo que elegir, me quedo con “TODO EL JUEVES SANTO”.

La subida a San Macario con la procesión de las antorchas, serpenteante y tumultuosa y el estruendo final arriba después de la oración seguido de la bajada de nuestro Cristo de los Tambores. Considero que es un acto al que ningún tamborilero podemos dejar de acudir, por lo entrañable, auténtico y místico del momento.

El tocar por la calle toda la noche, la sensación de que no se ven cuadrillas separadas, sino que puedes tocar con unos y con otros, con familia y amigos a la vez, nunca se sabe con quién acabarás tocando a altas horas de la madrugada. O no acabará nunca la noche, nunca se sabe, porque empalmarás para poder vivir a tope estas horas cuando ya sientes que ha empezado la cuenta atrás.

Unas horas antes, los nervios para colocarme en la plaza del Regallo, los he vivido con gran expectación.

¡Que puedo explicar de este GRAN MOMENTO!, espectáculo sobrecogedor y único. “Carne de gallina, emociones encontradas”.

Este año, será más especial que ninguno, tras una pandemia donde muchas personas han perdido la vida y en medio de una invasión de barbaros en Ucrania, estaré yo allí, con mi tambor nuevo, “la Pregonera de la Semana Santa Andorrana”.

Ya viene, ya se acerca esta semana Santa, con la que hemos soñado dos años y hoy pregono con fuerza.  El jueves a las 12 de la noche, todos haremos sonar nuestros tambores y bombos como si fuese el principio y final de todo, como una plegaria de Paz y Amor en la tierra, poniendo nuestro pequeño granito de arena desde nuestra Semana Santa en Andorra, Teruel, España.

Eva Ortiz Tomás

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