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JORNADAS CONVIVENCIA RUTA DEL TAMBOR Y BOMBO - La Puebla de Hijar, 2016
 
14-03-2016
 
Los pasados días 11, 12 y 13 de marzo se desarrollaron en la localidad de La Puebla de Hijar unas nuevas Jornadas de Convivencia de la Ruta del Tambor y Bombo 2016

Nada es como la Semana Santa del Bajo Aragón, porque ninguna ceremonia de las que conmemoran la muerte de Cristo alcanza la solemnidad, la autenticidad, la belleza, la emoción y el desgarro que se desprenden entre el jueves, el viernes y sábado santos en la Ruta del Tambor y el Bombo. De esta forma se refirió ayer en La Puebla de Híjar a esta tradición el pregonero de las Jornadas de Convivencia del consorcio de los nueve municipios, Joaquín Carbonell, que enarboló los valores de fraternidad, generosidad y solidaridad que Cristo predicó hace dos mil años, porque este mundo agitado, completamente egoísta e injusto necesita de locos como Cristo que griten al universo que una sociedad mejor es posible.

No milito en ninguna religión, aclaró el polifacético Carbonell, quien no obstante aseguró no poder entender su cultura sin la celebración de la Semana Santa, sin el desgarro de los tambores y bombos, sin la presencia de las túnicas y el paso monótono de sus procesiones. Esos tambores que causan estupor y desconcierto en el que los escucha por primera vez, porque detecta que su estruendo encierra algún misterio telúrico desconocido, continuó el escritor, cantautor y periodista.

Algo tendrán cuando el hombre que era ateo, gracias a Dios, como confesó el calandino Luis Buñuel, descolgaba su tambor en su residencia de México, y a las 12 en punto de todos los viernes santos, se lanzaba a tocarlo en solitario en el jardín de su domicilio.

Para el pregonero de la Ruta del Tambor y el Bombo 2016, la Semana Santa suena a tiempo libre, a matraca -el primer juguete ruidoso que tuvo el de Alloza; el siguiente ya fue la guitarra, según explicó-, a felicidad, a teatro, a excursión. Contrasta con la actitud de recogimiento y silencio que trataba de inculcar el párroco de su pueblo, mosén Jesús. Por tanto, permítanme que asocie la Semana Santa con mi infancia más feliz.

Carbonell se enorgullece de conocer bien los nueve pueblos del consorcio tamborilero. Creo que he cantado en los nueve. Con algunos tengo una vinculación más estrecha, casi de amistad. Lo admirable es que cada uno posee un rasgo diferente, una personalidad única, un atractivo indudable. De esta forma, Alcorisa con su drama de la Cruz en el calvario, Alcañiz con sus procesiones severas y solemnes, Calanda con su proyección universal, Híjar con la riqueza de su cultura judeo cristiana, La Puebla con su peculiar apertura a todos los participantes y su estremecedor Cese del toque, Urrea de Gaén con su cálida procesión al calvario, tan a mano, tan accesible, Andorra con la explosión ruidosa de participantes, Albalate con su descomunal acto de Romper la Hora y Samper de Calanda con su abajamiento del Cristo articulado.
Y lo mejor de todo ello es que logra aunar a todo el mundo, tanto a los que poseen una fe religiosa en la celebración de esta pasión, como a los que se acercan porque estos días forman parte de su cultura, de sus ancestros, de una tradición que no existe en ningún rincón del planeta, salvo como un torpe ejercicio de imitación espuria. Y es que nada es como la Semana Santa del Bajo Aragón, recalcó.

Tras confesar lo honrado que se siente de haber sido designado pregonero de estas Jornadas de Convivencia, Carbonell instó a recordar el mensaje que nos envió hace tantos siglos un loco que pregonaba las soluciones para un mundo mejor, que en este siglo XXI siguen siendo las mejores: la fraternidad, la generosidad y la solidaridad con nuestros vecinos más necesitados; el afecto y la compasión con los más desfavorecidos; la templanza y discreción hacia los que ejercen las labores públicas; la pasión por la justicia.

Estoy seguro de que el llamamiento de aquel loco, de aquel personaje que sacudió los cimientos de su sociedad y de su tiempo, nos tienen que afectar en lo más hondo por más insensibles que seamos (...) Porque si no es así, ¿qué estamos recordando cada año en cada pueblo por las mismas fechas? ¿Solo una celebración del ruido y la masificación?

Tras dar un paseo por el paisaje de almendros, vid, olivos y lomas del Bajo Aragón y hacer un guiño a la cultura del territorio, Carbonell deseó a los presentes que disfruten con la familia y los amigos de unas jornadas entrañables, inolvidables y realmente imprescindibles para todos los de estas contornadas que, en llegando estas fechas, acuden a la llamada del pueblo que es, en definitiva, donde residen sus verdaderas esencias.

Cocinar el éxito

Antes de las palabras de Carbonell, el alcalde de La Puebla de Híjar, Pedro Bello, dio la bienvenida a los asistentes y saludó a los telespectadores de Aragón TV, cadena que emitió íntegramente el Pregón. A los primeros les instó a cocinar el éxito de esta celebración tal y como nos enseñaron nuestros abuelos, con los ingredientes de siempre, ya que no han cambiado. Dedicación, amistad, alegría, libertad y respeto se funden con tambores y bombos, dijo.

A los segundos les invitó a acercarse a la localidad, la única de las que rompen la Hora en la que los tamborileros concurren de paisano. Estremecedor es también el momento del Cese del toque, a las 22 horas del sábado santo. Son instantes de pasión, desenfreno, agotamiento, delirio, incertidumbre... siempre mirando al reloj y, a la hora en punto, silencio. Un abrazo, un beso, una lágrima, una cita: en el mismo sitio, a la misma hora, pero un año más tarde, pronunció Bello.

Por su parte, el presidente de la Ruta, Segundo Bordonaba, recordó que la Semana Santa del Bajo Aragón está declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional e Internacional, un logro que ha sido posible gracias a la labor y el trabajo de todos y cada uno de los hombres y mujeres que de una u otra forma dedican su tiempo a la tradición.

Bordonaba pidió respeto, como mecanismo de defensa, al verdadero espíritu de nuestra fiesta, a la fe de los que creen y a la libertad individual de los que no creen, pero que conviven en una de las manifestaciones y tradiciones más importantes y populares de nuestro país

El presidente del consorcio confesó que de un tiempo a esta parte una reflexión invade su pensamiento. Sin injerencias, quiero pensar que dentro de 50 años seremos lo que nos permita ser, entre otros, el fenómeno de la despoblación que padecemos. Pero, a pesar de todo, no me imagino ni la Semana Santa ni nuestros pueblos sin los tambores y bombos.

Al acto, celebrado en el pabellón municipal, acudieron varios centenares de poblanos y vecinos de otros municipios de la Ruta que disfrutaron con los toques de la cuadrilla del consorcio, que hizo las delicias de los amantes de la percusión semanasantista. El Grupo de Tambores y Bombos local también tuvo un espacio propio, y no quiso faltar a su cita con la música ni el mismo Carbonell, que hacia el final del acto se arrancó con una de sus canciones, De Teruel no es cualquiera.

La fiesta continuó con la inauguración de la exposición de carteles de la Ruta. La cena de hermandad dio paso a la concentración de tambores y bombos en la plaza de España, donde se rompió la Hora para seguir tocando por las calles hasta bien entrada la madrugada.
Los guardianes de la tradición de La Puebla recogen el Tambor Noble
El Grupo de Tambores y Bombos de La Puebla de Híjar se formó en 1973 tras recibir una invitación para participar en el primer concurso y exaltación de Zaragoza. A partir de ahí, y de forma ininterrumpida, se han convertido en los verdaderos guardianes de la tradición tamborilera de la localidad, transmitiendo una costumbre enraizada con gran pasión y entrega.

Ayer recibieron su justo homenaje con la entrega del Premio Tambor Noble, una distinción que concede la Ruta a quienes velan por el mantenimiento de las costumbres semanasantistas que diferencian a los nueve pueblos. La portavoz del grupo, Ana Castillo, reconoció el gran honor, orgullo y privilegio que supone obtener un reconocimiento tan importante.

La finalidad siempre ha sido transmitir una tradición especialmente enraizada e importante que nos distingue y caracteriza: el toque del tambor y bombo. Una tradición de origen religioso que ha evolucionado, incorporando un sentido cultural y popular, manifestó.

La portavoz agradeció el trabajo desinteresado de cuantos han pasado por un grupo que ha participado en Jornadas de Convivencia, Jornadas Nacionales o eventos de postín como los Juegos Olímpicos de Barcelona o las Expo de Sevilla y Zaragoza.

Castillo terminó su discurso haciendo un guiño a las generaciones más jóvenes, aquellas que viven con enorme entusiasmo el tambor y bombo y que son el futuro de nuestro grupo, de vuestro Grupo de Tambores y Bombos de La Puebla de Híjar.

Premio Redoble para Val de Zafán

El Premio Redoble a la repercusión mediática de los tambores y bombos de la Ruta recayó este año en el informativo local Val de Zafán, una humilde revista que lleva en imprenta desde 1981 y que ha tirado ya 118 números.

Se trata de la asociación más veterana de cuantas coexisten en La Puebla, según recordó Miguel Ángel Gareta. Además de la revista, organizan jornadas medioambientales, cine y trabajan por el patrimonio local.

Ha destacado su reivindicación histórica por la recuperación de la Val de Zafán como vía verde y la rehabilitación del emblemático Puente de la Torica, "mbas con un final feliz, recordó Gareta, que animó a los vecinos con inquietudes a seguir transmitiendo historias a los demás y dinamizar con ello la vida en el pueblo.

(Diario de Teruel)

 
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